viernes, 21 de noviembre de 2014

Damián Lizio: ‘De seguro vendrán cosas más lindas’



El año pasado la directiva de Bolívar le propuso naturalizarse boliviano, y el atacante argentino aceptó porque además había contraído nupcias con una ciudadana boliviana, Tona Ibáñez, con quien tiene su hijo Santino, nacido en Santa Cruz. Los trámites contaron con el respaldo del entonces ministro de Gobierno, el bolivarista Carlos Romero, y Lizio obtuvo la ciudadanía boliviana en un abrir y cerrar de ojos. Ahora, incluso ya jugó en la selección.

— ¿Por qué decidió naturalizarse boliviano?

— Para mí siempre valió la pena decidirme ser boliviano, porque uno vino a este país con el pensamiento de permanecer durante muchos años, pero si a ello se suma la posibilidad de consolidar tu familia y así en lo futbolístico hubieras perdido, igual valió la pena adoptar esta nacionalidad. No fue por un partido que me naturalicé, sino que el propósito fue además aportar y, estoy seguro, vendrán cosas más lindas, porque pienso que esto apenas comienza.

— ¿Piensa vivir en Bolivia?

— Cuando estoy en Bolivia yo vivo en Santa Cruz, que es donde está la familia de mi esposa. Seguro que estaré seguido aquí, pero no sé dónde me llevará mi carrera futbolística y luego veremos junto a mi esposa qué decidimos.

— ¿Qué sintió ahora que volvió y jugó en La Paz por la selección boliviana?

— Muy contento, la verdad es que esto que me sucedió es un premio al esfuerzo que hago en mi carrera y a la decisión que tomé en su momento para defender futbolísticamente al país. Todo eso fue acertado. Por eso siempre trato de dar lo mejor. Ahora, también siento que estoy mejor en O’Higgins. Estar en la selección y estar allá, en Chile, me motiva mucho e influye en mi rendimiento.

— ¿Qué sintió en la primera convocatoria a la Verde?

— Mucha alegría y estoy muy agradecido con el técnico Mauricio Soria, quien me convocó para los amistosos ante la selección Sub-23 de Brasil, donde jugué por primera vez para la selección y anoté un gol, y luego frente a Chile. Gracias a Dios ante Venezuela me tocó volver a marcar.

— La selección estaba venida a menos, ¿qué sensación le dejó estas presentaciones?

— Ojalá que la gente apoye y que se ilusione, ya que la idea es formar un buen equipo y tener una linda participación en la Copa América. Ojalá todos tiremos para adelante: dirigentes, jugadores y toda Bolivia. Nosotros como futbolistas vamos a rendir lo mejor posible dentro de la cancha.

— ¿Cómo vuelve a Chile?

— Tranquilo, contento. Me ayudó bastante estar estos días en La Paz, en la altitud, porque el domingo jugamos en Bahía de Salvador que es una ciudad elevada, así que el hecho de aclimatarme me vino bien para enfrentar a Cobresal por el torneo chileno.


Naturalizados, amor por el país más que por el fútbol



Qué dirá tu hija cuando le digan que no quisiste ser boliviano como ella?”, fue un cuestionamiento que le hizo reflexionar al exarquero Carlos Trucco, allá por 1989. Un par de días después de eso, argentino de origen, decidió adoptar su nueva nacionalidad, que luego lo llevó a jugar un Mundial de fútbol.

Los jugadores naturalizados en Bolivia eran muchos más antes, aunque precisarlo es complicado; sin embargo, los testimonios dan fe de que una buena parte de ellos lo hizo por el cariño y el trato recibido en el país, no solo por jugar, e incluso no se marcharon más y se quedaron a vivir aquí.

“Es inexplicable, pero mi hija nació allá (en Bolivia), es cambita. Viví hermosos años y si no era por las mejores perspectivas económicas que encontré en México, yo no salía de ese país. Acá estoy como boliviano y mantengo muchos vínculos con el país. Me naturalicé porque me sentí boliviano”, dice Trucco.

De acuerdo con el periodista Tito de la Viña, el auge de la naturalización de futbolistas extranjeros que se encariñaron con el país y se quedaron a formar familia se dio entre la décadas de los años 60 y 70, aunque desde los 50 —cuando nació el fútbol profesional en Bolivia— o incluso antes se dieron las primeras, siendo una de ellas la del centromedio argentino Raúl Botafogo Fernández, quien se naturalizó en 1945 y jugó con la selección boliviana el Sudamericano de Chile.

“Era rudo, recio y fuerte, hecho a la talla del Tigre (The Strongest). Se encariñó con el país y se hizo boliviano. Era carismático, siempre que derribaba a sus rivales se sentaba sobre ellos y se ponía a reir”, recuerda De la Viña. Años después, la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) naturalizó a Roberto Caparelli y Antonio Greco, ambos de Litoral. Jugaron en la selección de los años 50.

Después hubo muchos futbolistas que se hicieron bolivianos y no solo jugaron para la selección, sino que se quedaron a radicar y formar familia en el país. Por ejemplo, Ramón Guillermo Santos, Mario di Meglio, Mario Rojas, Raúl Álvarez, Juan Farías, Vicente Moreno, Roberto Cainzo, Eduardo Espinoza, Juan Américo Díaz, Luis Liendo, Luis Galarza, Ricardo Fontana y Juan Carlos Sánchez. Varios aún viven en el país.

Entre los años 80 y 90, la naturalización de jugadores extranjeros no fue la misma de antes en cantidad y quienes en su momento dieron ese paso por el cariño al país, también lo hicieron impulsados por los dirigentes de clubes por motivos deportivos, para ganar un cupo más de extranjero para otro futbolista de afuera.

En la selección mundialista de 1994 hubo cuatro naturalizados destacados como Trucco, el portero Darío Rojas —quien vive en Santa Cruz— y Gustavo Quinteros, que trabaja en Ecuador. El cuarto naturalizado de esa selección fue Luis Cristaldo, nació en Formosa, Argentina, de madre boliviana, pero cuenta que igual a sus 15 años la directiva de Oriente le ayudó a naturalizarse, porque no tenía la otra documentación.

De ahí en más la cantidad de naturalizados que jugaron para la Verde bajó más: Fernando Ochoaizpur (1997), Leonardo Fernández (2004), Álex da Rosa (2008) y Pablo Escobar (2008). “Llevo muchos años en Bolivia, desde 2004, y en todo este tiempo me sentí tranquilo, especialmente por la acogida de la afición. Tengo tres hijos paceños y la mayor parte de mi carrera la hice acá. Soy un boliviano como el resto”, sostiene Escobar.

El último futbolista que adoptó ese camino es el argentino y ahora boliviano Damián Lizio, que llegó al país para jugar en Bolívar, se casó con una ciudadana boliviana, tiene un hijo boliviano (cruceño) y se naturalizó en enero de 2014. Ya disputó dos cotejos oficiales con el seleccionado nacional y tuvo destacadas actuaciones.

La herencia

Liendo

El exvolante de Chaco Petrolero en la década de los 70, el cordobés Luis Liendo, se naturalizó y se quedó a vivir en Bolivia. Su hijo del mismo nombre también es futbolista (jugó en varios clubes).

Galarza

Luis Galarza jugó 20 años al fútbol profesional. Lo hizo en los grandes de La Paz y en la selección. Se enfrentó a su hijo Sergio, también arquero, quien le siguió los pasos.

Pionero

El argentino Raúl Fernández, de The Strongest, de quien se dice que fue el primer naturalizado en 1945, jugó por la selección. Su hijo Juan Carlos Fernández también fue futbolista.

No son bolivianos, pero igual se quedaron

Jugaron durante años en diferentes clubes del país, no se naturalizaron, pero igual se quedaron a radicar en Bolivia. Por supuesto, tampoco les tocó defender los colores de la selección nacional. Son exfutbolistas extranjeros que decidieron continuar aquí.

El periodista Tito de la Viña cuenta que, por ejemplo, el periodista y entrenador uruguayo Julio Borelli Viteritto, quien vivió para trabajar por el deporte boliviano, una vez que llegó al país formó su familia, hizo grande su nombre, fue distinguido, falleció, pero siempre mantuvo su nacionalidad. “Así como Borelli, hay otros periodistas y mucho más jugadores que se quedaron porque el cariño y la paz de nuestro país los atrapó”, sostiene.

Entre esos casos están por ejemplo Juan César Silva, Sandro Coelho, Miguel Sanabria y otros que radican en La Paz. Víctor Hugo Andrada —él sí se naturalizó— tiene su casa y sus negocios en Potosí; además están Carlos Monteiro, Eduardo Brunetto y otros, en Santa Cruz.

También se naturalizó Celio Alves: “Aquí vivo feliz y tranquilo más de 20 años, por eso decidí quedarme. Antes iba más seguido a Brasil por ver a mis padres. Pero aquí tengo a mi hija boliviana y a mi nieto también. En 1991 decidí naturalizarme”, explica el brasileño, quien trabaja en las divisiones inferiores de Destroyers.

Quienes decidieron marcharse

Naturalizados

Por diversos motivos, entre familiares y laborales, algunos jugadores extranjeros pese a naturalizarse bolivianos se fueron igual del país. Uno de esos casos fue el de Raúl Álvarez, quien luego de jugar por Bolívar y Bolivia en los 60, regresó a la Argentina, donde falleció hace dos años.

Otros casos

Ricardo Fontana recuerda otros casos, por ejemplo de Luis Fernando Bastida, quien jugó en Bolívar, The Strongest y en la selección, y actualmente vive en Rawson, Argentina. Lo mismo pasó con el arquero Arturo Galarza, hermano de Luis, quien volvió y falleció en Paraguay.

Pidcova y Robles

Dos destacados naturalizados viven hace décadas en Oruro: Nicolás Pidcova, el argentino que fue parte de los “húngaros” de San José en los años 50, y Benjamín Robles, quien defendió a The Strongest y al equipo santo en la Liga.

Encariñado

El actual capitán y símbolo atigrado Pablo Escobar llegó a Bolivia en 2004, cuando jugó para San José; en 2005 pasó a The Strongest y desde 2008 es jugador naturalizado boliviano. De sus cuatro hijos, los últimos tres son paceños. Jugó por la selección boliviana, incluso ante su país de origen, al que le marcó dos tantos para una goleada.

Echaron raíces en el país

‘Nunca me sentí extranjero’: Juan Farías, exdelantero

“Desde los primeros días que llegué siempre estuve a gusto, nunca me sentí extranjero; por eso con el Tanque (Juan Américo Díaz) nos naturalizamos, y no sentí el cambio”.

‘Aprendí a vivir con lo que hay’: Carlos Trucco, exguardameta

“Me agarró el cariño, la solidaridad y la comprensión de la gente. De ella aprendí a vivir con lo que hay, porque no siempre tienes mucho. Esa es la lección que me marcó”.

‘Soy un boliviano más’: Víctor Hugo Andrada, exvolante

“Yo soy naturalizado desde 1989, mis hijos son argentinos, pero los mayores formaron familia boliviana y tengo nietos bolivianos. Decidí quedarme y soy un boliviano más”.

‘Vine por 6 meses y estoy 44 años’: Ricardo Fontana, exzaguero

“Creo que voy a dejar mis huesos aquí nomás. Vine por seis meses y ya vivo en La Paz hace 44 años. No sé qué explicar, pero pienso que el cariño de la gente es muy fuerte”.

‘Igual tuve que naturalizarme’: Luis Cristaldo, exmediocampista

“La gente de Oriente Petrolero, entre el 85 y el 86, me ayudó a ordenar mis papeles, por eso igual tuve que naturalizarme; pero las normas de la Liga igualito te complican”.

‘Bolivia me adoptó’: Luis Galarza, exguardameta

“Llegue al país en los 70, muy jovencito y me naturalicé el 75. Me encariñé con el país. Me casé, tengo hijos y ahora nietos bolivianos. Bolivia me adoptó y me quede nomás”.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Video Villa: “Ver que no estaba convocado fue frustrante”

Hace una semana la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) dio a conocer la nómina de la preselección de jugadores juveniles para encarar el campeonato de la categoría sub-20 en Uruguay. Carlos Villa Cruz, arquero que milita en las inferiores del Elche de España, conversó con DIEZ sobre la sorpresa que le causó no ver su nombre en la lista.

"Fue algo extraño ver que todos los que juegan en el exterior estaban convocados menos yo, sentí una sensación de frustración. Trabajé muy duro para estar allí y tenía una esperanza grande", dijo con tristeza el joven guardamenta que partió al viejo continente cuanto tenía ocho años.

Villa manifestó que nadie de su familia se puso en contacto con la FBF ni con el entrenador argentino Claudio Chacior. "El DT piensa que hay mejores en el puesto y respeto su decisión. Tengo muchas de ganas de ir, muchas ganas de mostrar lo que valgo. Me siento con fuerzas y actitud", añadió el cruceño de 18 años.

Carlos cumplirá en febrero 19 años y no habría problemas para que pueda defender el arco nacional en el Sudamericano de Uruguay, que entrega cupos para el Mundial en 2015 y los Juegos Olímpicos de 2016.

El meta boliviano dejó en claro que seguirá trabajando, como lo viene haciendo, para esperar su oportunidad en el futuro. "Si quieren contar conmigo, ya saben en el club que estoy y las ganas que tengo por estar ahí", aseguró.

Convocados que juegan en el exterior
Sebastián Gamarra - AC Milan (Italia)
Álex González - Aytletic (España)
Ricardo Román - Lillie (Francia)
José Rojas - Independiente (Argentina)
Saúl Aquino - Nomade (Estados Unidos)

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Video Ronald Raldes hace historia en la Selección de Bolivia

Jesús Bermúdez, el inolvidable guardameta del fútbol boliviano

El solo hecho de nombrar a “Oruro Royal” o al “Bolívar Nimbles”, significa reconocer gran parte de la historia del fútbol boliviano. En esa región histórica del altiplano, hábitat de las milenarias culturas de Urus y Chipayas, nació uno de los destacados y ejemplares guardametas del balompié nacional.
Se trata del legendario Jesús Bermúdez. Su nombre llegó a conocerse a nivel nacional e internacional, por sus destacadas y audaces intervenciones en los diferentes torneos.
El orureño de corazón, comenzó a practicar el fútbol a los 12 años. Jugó para el “Bolívar Nimbles” en el puesto de zaguero derecho; luego de algún tiempo, pasó a filas de su querido “Calaveras FBC”.
En este club, siguió jugando como defensor. Pero un día, no vino a jugar el arquero titular de su equipo.
En aquel momento, Jesús Bermúdez reemplazó a su compañero de forma destacada. Al transcurrir los días, los dirigentes de “Calaveras”, lo designaron arquero intransferible a otros equipos. Pronto su talento sería reconocido por todo el país y convocado para defender la Selección.
Bolivia participó en 1926, en el torneo Internacional Sudamericano, realizado en la República de Chile. Asistieron las representaciones de: Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia. También, hay que agregar que ese año, se aceptó la afiliación boliviana en la Confederación Sudamericana de Fútbol.

LOS JUGADORES QUE VIAJARON FUERON
Ricardo Cox y Jesús Bermúdez; defensas: Diógenes Lara, Renato Sainz y Casimiro Chavarría; medio campo: Eliseo Angulo, Jorge Soto, Zacarías Murillo, Emilio Beltrán y Alberto Uriologoitia; delanteros: Roberto Boggero, Carlos Soto, Rafael Méndez, Teófilo Aguilar, Mario Alborta, Félix Murillo y José Bustamante.
Este equipo entrenó en la ciudad de Cochabamba. Llegada de la hora del debut oficialmente el combinado de Chile, Bolivia perdió por 7 goles a 1; la causa principal de la derrota fue la falta de experiencia y entrenamiento.
La segunda presentación internacional de Jesús Bermúdez, se llevó a cabo en el Campeonato Sudamericano de 1927, realizado en la ciudad de Lima Perú.
En ese torneo pese a los resultados negativos, Bermúdez se consagró como una de las figuras sobresalientes. Pocos años después, exactamente en el mes de julio de 1930, Bolivia participó por primera vez en el Primer Campeonato Mundial efectuado en la República del Uruguay. Nuevamente, Bermúdez participó en ese recordado torneo.
Luego de esa presentación fuera de nuestras fronteras, Jesús Bermúdez llegó con su glorioso “Calaveras” a la ciudad de La Paz. Esta visita ocurrió en el mes de noviembre del mismo año 30.
Los orureños enfrentaron en dos partidos emocionantes, al club “Bolívar”. Grata fue la sorpresa, “Calaveras” ganó al cuadro paceño por 3 goles a 1; en el partido de revancha empató 2-2. Esa gestión tiene otro acontecimiento deportivo muy importante.
El club “Bolívar” decidió realizar una gira deportiva por las tierras chilenas. Para el viaje, la dirigencia “Celeste” solicitó los servicios del excelente guardameta orureño: Bermúdez accedió a la invitación. De positiva, se calificó esa presentación ante los planteles chilenos.

[El estadio Jesús Bermúdez de la ciudad de Oruro. ] ESTADIO JESÚS BERMÚDEZ
El estadio olímpico Jesús Bermúdez, es un estadio multiuso de Bolivia, ubicado en la ciudad de Oruro, mayormente utilizado para la práctica de fútbol.
El estadio lleva el nombre en honor del arquero Jesús Bermúdez, anteriormente portero de la selección boliviana, que deleitaba con un espectáculo de agilidad y templanza inigualables bajo los tres palos y sobre todo de entrega absoluta. En él se juega los torneos de competición del fútbol boliviano, la Liga de Fútbol Profesional Boliviano y la Asociación de Fútbol Oruro (AFO), donde juega de local el Club San José.
Se encuentra en la zona norte de la ciudad de Oruro y cuenta con un aforo de 32.000 espectadores (el segundo estadio más grande de Bolivia).
En él fue donde el Club San José jugó partidos de la Copa Libertadores de América y además albergó un partido de la Copa América 1997.

El “Conejo” sacó un golazo de la galera

El volante ofensivo Juan Carlos Arce tuvo una jornada destacada -como varios- anoche en el cotejo amistoso entre la Selección Nacional y Venezuela.

Arce anotó el gol de la victoria a los 42 minutos de la etapa complementaria, cuando parecía que el triunfo se iba de las manos. El jugador cruceño se mostró muy movedizo a lo largo del partido y a pesar que en está ocasión jugó más retrasado, aportó con sus asistencias a los delanteros Rodrigo Ramallo y Carlos Saucedo en el primer tiempo y a Marcelo Martins en el segundo período.

“Creo que tratamos de hacer un juego rápido, con uno o dos toques en el medio que dio resultado, fue una victoria merecida”, dijo Arce al final del encuentro.

El “Conejo” como es apodado trató de asociarse en todo momento con sus compañeros, fue solidario para trasladarse de la izquierda a derecha, incluso para acercarse a Damián Lizio que era el otro volante abierto que tenía el técnico Néstor Clausen.

Pero su gran socio fue el lateral izquierdo, Leonel Morales que se proyectó en constantes jugadas para darle amplitud y profundidad a la Verde.

Arce sacó un remate de otro partido en su gol, pero antes había probado en varias ocasiones a la portería de Daniel Hérnandez, pero sin suerte.

Sin embargo, tanto insistir tuvo su premio, recibió el balón y de aproximadamente treinta metros no dudó en pegarle al balón, el esférico se incrustó en el ángulo izquierdo del arquero venezolano. “Gracias a Dios salió un lindo gol para una victoria que fue muy merecida”, remarcó Arce.

En ese momento estalló el estadio Hernando Siles, debido que Arce cortó una mala racha de 650 días de no ganar para Bolivia. El último cotejo había sido frente a Uruguay (4-1) en las eliminatorias al mundial Brasil 2014.

Arce fue el salvador de Bolivia en el Siles, los hinchas no se marcharon decaídos y salieron con una sonrisa en los labios.

Bolivia en los últimos dos encuentros, empató de visitante con Chile (2-2) y ganó a Venezuela de local (3-2). Resultados que hacen pensar que puede existir mejores momentos en el fútbol boliviano, sobretodo, con el próximo desafío que es la Copa América 2015.

De todos modos, Arce es uno de los puntales, “espero que vengan más días de triunfos para la Selección”, concluyó.

Damián Lizio se ganó a la afición con su clase y talento

El argentino boliviano Damián Lizio volvió a anotar para la Selección Nacional, donde no solo aporta buen fútbol, sino también goles.

Tras anotar el 2-1, con un cabezazo sutil donde le cambió la dirección al balón, miró al cielo y dedicó su tanto al Creador.

“Me siento orgulloso de jugar por la selección boliviana, estoy contento de aportar con mi juego y que la gente disfrute de este triunfo”, señaló el jugador del O’Higgins de Rancagua, cuyo pase pertenece al Bolívar.

Una vez terminó el partido se abrazó con sus compañeros, porque no terminó el partido por un pedido suyo al entrenador Néstor Clausen. A propósito, cuando salió del campo de juego Lizio, sustituido por Joselito Vaca, fue aplaudido y ovacionado por la hinchada. La gente quiso rechiflar al entrenador por el cambio. Luego, en la conferencia de prensa, Clausen explicó que tuvo que sacar al naturalizado, por un pedido expresó del jugador.

Lizio demostró que está para darle muchas satisfacciones a la Selección con su juego claro y talentoso. “Estoy a la orden de la Selección, para darle a este país todo lo que me dio”, indicó.